POR UNA ENSEÑANZA LÍQUIDA, EXPANDIDA Y HUMANIZADA EN ARQUITECTURA

Cuando no hace tanto casi todos quedamos recluidos, nos dimos cuenta que la tecnología nos podía ayudar mucho para que el sueño de la enseñanza expandida se hiciera realidad. Justo antes de marzo del 2020 parecía que una corrección de proyectos sería imposible si no era “en persona”. Hoy vemos que, gracias al buen uso de la red, se abren infinitas posibilidades. Hibridar lo digital y lo presencial es el camino.

A su vez, cada vez se desdibuja más la figura de arquitecto como ese ser único y especial que firma el proyecto de arquitectura. Por un lado, los proyectos se deben hacer cada vez más colaborativos y, por otro, el arquitecto cada vez deberá prepararse para ir más allá de lo que es un proyecto. Los campos en los que somos útiles son mucho más de los evidentes. Todo esto debe quedar claro para que en nuestras escuelas se preparen futuros arquitectos que harán proyectos y mucho, muchísimo, más.

A todo esto, hemos de añadir que si nuestros alumnos son un número más y permitimos que los profesores de arquitectura no les traten con el cariño que se merecen (ver aquí), difícilmente tendremos los mejores profesionales posibles. Muchos supuestos buenos docentes se enfocan en que los mejores alumnos se conviertan en los mejores futuros arquitectos. Este no es el reto. El reto es que ninguno se quede en tierra.

Toca darle la vuelta a la tortilla y animar al profesor a ir más allá de lo puramente teórico. Como docentes, debemos ilusionar y tratar con sumo respeto a esta nueva generación de alumnos super-nativos digitales.

En palabras del profesor y director, Felipe Samarán: «(…) ¿Puede hacer algo el alumnado por evitar su condena de 6 ECTS y un día (el del examen)? Puede aferrarse a sus ganas de aprender y quedarse con el conocimiento recibido, aunque sea en formato amargo. Ganancia razonable, aunque insuficiente. El entusiasmo del alumno es condición necesaria y suficiente para el aprendizaje. Sin embargo, ¿puede hacer algo el maestro por enseñar a quien no quiere aprender? Ya podría ser el mismísimo Leonardo Da Vinci, Newton, Einstein, Hipócrates o Le Corbusier, que si el alumno carece de entusiasmo por lo ofrecido, poco se puede hacer.»

(ver post)

Como profesores responsables debemos pasar a la acción con todo el conocimiento del mundo. Pero si este conocimiento va exento de corazón, nos quedaremos en la cabeza. Es fundamental que nos impliquemos desde lo más profundo de nosotros y, sobre todo, que antes de ver un futuro arquitectos, veamos la persona que tenemos delante. Acoger y validar sus miedos e inseguridades será tan importante como enseñarles la obra de Sert o Jacobsen.

Aunque pueda sonar cursi, los mejores profes de arquitectura serán quienes con más amabilidad y cariño sepan transmitir sus conocimientos. El resto tendrá que competir contra inminentes IAs y mucho nos tememos que en la partida saldrán perdiendo. De hecho, el gran reto es, sin dejar de poner nuestro foco en la persona, aprender a usar tan bien las IAs que lleguen que podamos ser realmente brillantes. No será IAs o humanos; el futuro será de los humanos que mejor comprendan las IAs.

Se avecinan nuevos tiempos. Tiempos extremadamente tecnológicos que han de ir de la mano de una humanización máxima de la enseñanza en arquitectura.

¿Vamos a ello?

La importancia de ir más allá de la enseñanza típica y dar opción a los alumnos para que puedan expresarse:


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«Con todo ello, vemos que ser profesor a día de hoy, seguramente, tiene demasiados condicionantes que se valoran más allá de la propia capacidad docente del profesor. De hecho, ésta en sí misma no se tiene demasiado en cuenta. Mucho menos su capacidad de ilusionar al alumnado con lo que transmite. Así, poco hacemos con alguien que ha publicado en varias revisas de alto impacto académico, pero su forma de tratar a sus alumnos tiene cero impacto en sus vidas. Necesitamos más empatía y menos papeleo, más amor por la enseñanza y menos ganas de seguir perpetuando la figura del arquitecto egoico. Ser profesor de arquitectura es, a nuestro parecer, una de las profesiones más bonitas que hay; pero también es cierto que, en general, el clima de las escuelas de Arquitectura no es el mejor. Departamentos enfrentados a cuchillo, los de urbanismo pensando que los de proyectos son unos prepotentes y los de proyectos pensando que no se les valora lo suficiente.  También es cierto que quizás estos enfrentamientos tienen que ver más con la vieja escuela que con Universidades más modernas.

¡Ah!! Y no olvidarnos que  tenemos en nuestra propia casa un buen sistema de enseñanza que es la forma en la que siempre se han enseñado proyectos. En algunas Escuelas incluso con talleres verticales, que es una idea estupenda para crear lazos y motivaciones entre estudiantes de distintas edades. Esta forma de enseñar se ha llevado a otros ámbitos con éxito y nosotros no somos capaces de valorar lo que tenemos.

(…) Si analizamos lo que es la docencia de arquitectura en España a lo largo de las últimas décadas, lo mismo que vemos sombras también podemos ver mucha luz. Por un lado, el propio método de la enseñanza de proyectos es algo muy avanzado a nivel docente y para nada habitual en otras disciplinas o carreras. Nos hemos habituado a una forma de “aprender haciendo” que tiene muchas bondades y que, seguramente, no hemos valorado lo suficiente.

(…) Por otro lado, no podemos seguir hablando de la importancia de aprender arquitectura sin valorar la inmensidad de libros buenísimos que, por suerte, se han publicado en nuestra disciplina.  Libros que no están en la red y que, en muchos casos, son material imprescindible para entender de verdad lo que significa ser arquitecto. Por mucho  que nosotros hablemos de las bondades del mundo 2.0, a día de hoy, leer libros de arquitectura nos sigue pareciendo imprescindible.

Lo mismo que por muchos proyectos que podamos disfrutar en la red, nada es comparable a visitar la buena arquitectura en vivo y en directo.»

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Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, montaron su estudio de arquitectura en el año 2003. Hasta la llegada de la crisis funcionaron como un “estudio normal”, consiguiendo ganar varios concursos y construyendo proyectos interesantes. En el 2009 se adentraron por terrenos entonces desconocidos. A día de hoy, su blog, Stepienybarno, es uno de los 5 blogs de arquitectura en castellano con más impacto en el mundo. A su vez, están detrás de varios proyectos online, además de ser los directores de este mismo blog o el blog de Fundación Arquia. Han dado multitud de charlas y cursos tanto de Identidad Digital como de Productividad en Colegios de arquitectos y Escuelas de Arquitectura. Acaban de publicar su primer libro: Eficiencia y Productividad en la arquitectura. https://regalosarquitectos.com/producto/libro-arquitecto-productivo/

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