Por Alejandro Hernández Gálvez | @otrootroblog

En 1926 Anker Sverre Graven y Arthur Guy Mayger fundaron su despacho de arquitectura en Chicago, Illinois. La sociedad no duró mucho, se separaron en 1930, pero esos cuatro años bastaron para que diseñaran varios cines y teatros, no sólo en Chicago, según cuenta Andrew Schneider. Además de auditorios, también diseñaron edificios de oficinas y comerciales. En 1928 se terminó de construir uno de sus proyectos, la Torre Leland, un hotel en la ciudad de Aurora, a unos 70 kilómetros al oeste de Chicago. Con sus 22 pisos, la Torre Leland fue durante muchos años el edificio más alto en Illinois fuera de Chicago. En el último nivel estaba el Sky Club, “un espacioso salón de baile donde grandes bandas inspiradas por el jazz tocaban regularmente para audiencias exclusivamente blancas”, y donde se grabaron “algunos de los álbumes de blues más influyentes en el Chicago anterior a la guerra”. De la Torre Leland, terminada un año antes de que Mies y Reich construyeran el Pabellón alemán en Barcelona, sus arquitectos decían que era “una adaptación moderna del románico italiano”.

La referencia a Mies no es sólo para marcar el contraste entre dos edificio prácticamente contemporáneos hechos con estructura de acero y recubiertos, en distintas proporciones, de piedra y vidrio, sino porque, primero, la torre está construida en la isla Stolp, en medio del río Fox que atraviesa Aurora y que cuando se desborda inunda la casa Farsworth; y, segundo, porque desde finales de mayo hasta el 3 de julio de 1952, Mies durmió en una habitación del hotel Leland Aurora. Eso lo cuenta Alex Beam en su reciente libro Broken Glass: Mies van der Rohe, Edith Farnsworth, ande the Fight Over a Modernist Masterpiece, un detallado recuento del encuentro y desencuentro entre el arquitecto y la nefróloga y la casa que tuvo por resultado.

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Equipo editor de Escuela de Arquitectura

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