Educar en la flexibilidad

Siempre una buena educación ha necesitado una gran dosis de flexibilidad. De hecho, la rigidez es uno de los grandes enemigos del aprendizaje.

Esto no significa que no pueda haber disciplina, de hecho, una cierta dosis de orden y concierto siempre en fundamental, pero, más en estos tiempo, debemos proponer dinámicas flexibles y amenas de aprendizaje.

Todo esto aplicado en nuestro particular mundo de la arquitectura, no lleva a tener un mantra común: ser como juncos.

Sobre todo esto y mucho más va el post de hoy. ¿Te vienes con nosotros?

1 Enseñanza expandida

Todo está por hacer. Los nuevos tiempos generarán profesiones que hoy no tienen nombre. Necesitamos una educación flexible y adaptable. No podemos preparar a los alumnos para lo que harán dentro de 10 años; pero sí les podemos ayudar a adquirir habilidades blandas para que hagan lo que hagan, les vaya bien.

En este sentido Santiago de Molina, apunta: «Decir que las profesiones del futuro no están aún inventadas resulta un cliché ocioso. Su posible enumeración es todavía imprecisa y en su mayor parte se encuentra orientada a campos tecno-futuristas: asesores de privacidad, especialistas en agricultura urbana, ingenieros de control del clima, fabricante de partes del cuerpo personalizadas, ingenieros de transporte inteligente, diseñadores de avatares holográficos, guías de turismo espacial, cultivadores de especies extintas, operadores de gusanos de vertedero… Sin embargo y entre todas esas labores de futuro, a menudo se olvida que una de las más arriesgadas y necesarias tal vez sea, (y como puede comprenderse se trata de una apuesta), la de la arquitectura.»

Pero más allá de todo ello, la red ofrece múltiples posibilidades y, desde hace más de 10 años, ya son más de uno los profesores que apuestan por una enseñanza expandida de arquitectura (ver el blog del profesor Santiago de Molina o el de José Fariña). Docentes que son capaces de contagiar su amor por la arquitectura y adaptarse a los tiempos que les toca vivir. Si la mayoría de los alumnos googlean sin parar y están en Instagram de manera natural ¿Qué sentido tiene que la propia Universidad siga en su cueva 1.0?

Para estar encima de la tarima hay que tener un alto  conocimiento sobre la materia a tratar, y haberlo preparado expresamente para la asignatura en cuestión. Parece evidente que un “maestro” no puede seguir en pleno siglo XXI sentando cátedra desde un púlpito inaccesible.  Lo malo no es que lo haga, sino cómo lo hace. Ya no son de recibo horas y horas de monólogo arquitectónico sobre el tema que interesa al profesor, en vez de pensar en lo que puede interesar al alumno.

2 Nuevos métodos docentes

Necesitamos profesores que sean capaces de dejar descansar su ego y que se pongan las pilas en nuevos métodos docentes. Profesores que no olviden que sus alumnos son nativos digitales y que hay que tratarlos como tales. Si los tiempos son líquidos y maleables, no podemos seguir con técnicas del pasado. Toca apostar por métodos docentes cercanos al mundo lean/agile. Si no somos como juncos, nuestros días estarán contados. Desde aquí sí que podremos soñar con alumnos bien formados que cuando desembarquen en la realidad de la profesión no sufran más de lo necesario.

Llegado este punto conviene rescatar las palabras del inventor del concepto de  “tiempos líquidos”, Zygmunt Bauman:

“Se ve a la educación más como un producto que como un proceso. Así la educación parece abandonar la noción de conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción de conocimiento de usar y tirar. Esa concepción es uno de los retos a vencer. La educación debería ser una acción continua de la vida y no dedicarse únicamente al fomento de las habilidades técnicas. Lo importante es formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el suyo propio. Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a éste. Estamos ante la educación líquida”.

3 Enseñar a aprender

Así, debemos apostar por una Escuela de arquitectura que se baje del pedestal e intente hablar con sus clientes, l@s alumn@s, de tú a tú. Que no trate a los alumnos como si fueran seres indefensos a los que llenar de datos. La mayoría de la información ya está accesible en la red y de lo que se trata es de enseñar a aprender a los alumnos.

¿Cómo enseñar a aprender?

En este sentido, es muy pertinente el post de Enrique Parra publicado en el blog de Fundación Arquia: Preguntas que todo estudiante de arquitectura te hará, si le das la oportunidad (ver aquí).

Es importante que la universidad y sus estudiantes se encuentren lo más cómodos posibles. Por ello, si los estuantes de arquitectura son ya todos nativos digitales, poco sentido tendrá que los profesores no se pongan al día con el mundo 2.0.

Desde Stepienybarno ya hemos dado tres cursos para profesores (uno online para La Unviersidad de México, otros dos presenciales en la Universidad de arquitectura Francisco de Vitoria y en Escuela de arquitectura de Pamplona)  y creemos que hay mucha tarea que hacer por ahí.

Nuestra experiencia ha sido positiva y todo lo que sea acercar el mundo de los estudiantes a los profesores está muy bien.

“(…) La Universidad es una paradoja en sí misma: tan lenta en sus reacciones ante la realidad que es anacrónica, y tan rica que de su seno (estudiantes e investigación) surgen las ideas e inventos que encauzan el futuro. Debido a esto, se espera que ante la rapidez de los acontecimientos sean sus integrantes, su comunidad, tanto de profesorado como de matriculados, la que se mueva y así la lenta maquinaria universitaria llegue a cambiar. Lo triste es que no sucede así, es más, se castiga y se maltrata esos movimientos. Lo vemos con la lenta implantación de realidades tan asentadas ya en la sociedad como las nuevas tecnologías o las redes sociales, que apenas se tienen en cuenta en docencia ni, por supuesto, en difusión de resultados de investigación.”  Comentaba en un viejo post la arquitecta Blanca Espigares (ver aquí).

Así, mientras nos ponemos las pilas en nuevos modelos educativos y en aprender a sacar todo el potencia de la red, sería bueno no olvidar que los algoritmos cada vez son más potentes. En muchas Escuelas Online hay aplicaciones que te ayudan a diseñar el sendero educativo del alumno. Por todo ello, los profesores tienen que saber ocupar sus lugar y ayudar a que la tecnología no termine creando robots. Cada vez será más necesaria la presencia humana para dar calor y cariño a un mundo 2.0 que puede resultar demasiado frío y aséptico.

Necesitamos marcar un nuevo rumbo educativo de la arquitectura. Un nuevo paradigma en el que las Escuelas de arquitectura sean fundamentales entendiendo que ya no se puede hacer docencia sólo 1.0. La clave está en no perder la cabeza con lo digital y no anclarse a lo de siempre. Nos toca vivir un mundo hibridado y la reducción de arquitectura ha de respirar de esta sinergia que se puede (y debe) dar entre lo digital y analógico.

¿Vamos a ello?

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Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, montaron su estudio de arquitectura en el año 2003. Hasta la llegada de la crisis funcionaron como un “estudio normal”, consiguiendo ganar varios concursos y construyendo proyectos interesantes. En el 2009 se adentraron por terrenos entonces desconocidos. A día de hoy, su blog, Stepienybarno, es uno de los 5 blogs de arquitectura en castellano con más impacto en el mundo. A su vez, están detrás de varios proyectos online, además de ser los directores de este mismo blog o el blog de Fundación Arquia. Han dado multitud de charlas y cursos tanto de Identidad Digital como de Productividad en Colegios de arquitectos y Escuelas de Arquitectura. Acaban de publicar su primer libro: Eficiencia y Productividad en la arquitectura. https://regalosarquitectos.com/producto/libro-arquitecto-productivo/

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