POR UNA EDUCACIÓN LÍQUIDA EN ARQUITECTURA  2 / 2

Como hemos reflexionado en la primera parte de este post, necesitamos afinar bien la nueva enseñanza de arquitectura que podemos y debemos exigir. Ha de ser algo acorde a los tiempos que corren y que evite, en la medida de lo posible, las sombras del pasado.

Para dar forma a esta nueva docencia, en nuestra opinión, conviene tener muy presente el concepto de Educación Expandida.

Sobre todo ello,  y mucho más, vamos a pensar en voz alta. ¿Nos acompañas?

Parte 1 de POR UNA EDUCACIÓN LÍQUIDA EN ARQUITECTURA  (ver aquí)

En general, a la desconexión con la realidad laboral que históricamente han hecho gala nuestras escuelas de arquitectura, ahora hay que sumar la casi nula adaptación a la Nueva Era Digital (por cierto, cada vez menos nueva y más digital) que nos toca vivir.

Adaptarse al mundo 2.0, va de saber aprovechar todo el potencial de la red y esto es algo mucho más complejo de lo que pudiera parecer.

Además, esto de la educación expandida, es un trabajo de ida y vuelta; por un lado, se trata de expandir las aulas hacia el mundo digital y, por otro, traer a un entorno físico parte del mundo pixelizado. Una especie de sístole y diástole que ha de funcionar de manera constante y no de forma puntual como muchos pretenden.

1 Profesores catalizadores.

Con ello, la mayoría de las Escuelas de arquitectura siguen con temarios de otros tiempos, fabricando arquitectos que no necesita está sociedad y que con el título en la mano verán que sus opciones laborales, después de años de muchos esfuerzo, son mínimas y otros países, con más petróleo bajo sus pies, se los llevarán aprovechándose nuestra precaria situación.

Todo esto además de generar cierta tristeza, pues son muchos los amigos que se han tenido que ir lejos por no encontrar en España un entorno mínimamente estable, también nos da rabia y bastante impotencia.

Han de llegar tiempos en los que los estudiantes dejen de ser alumnos aplicados que dicen sí amen y pasen a tomar el mando de operaciones. Así, se convertirán en participantes, creadores de su propia educación, siendo el profesor más un catalizador o facilitador de proyectos que un gurú que lo sabe todo.

Como bien apuntaba, el profesor Miguel Ángel Díaz Camacho en un post para el blog de Fundación Arquia,

“(…) El alumno actual presenta dos características propias de su tiempo: verdadera vocación y destreza para con lo digital. Malgastar su talento en la copia de textos al dictado no tiene ningún sentido: los temarios y las bibliografías están en su poder. El encuentro presencial debe ser revalorizado como una oportunidad para la exploración y el trabajo conjunto en la resolución de problemas o la manifestación de conflictos. El alumno conectado puede aprender y conocer; el alumno en el aula debe encontrar motivación para explorar y pensar (5). Muchas son las técnicas a nuestra disposición para fomentar la creatividad desde condiciones de entorno: proyectos participados, maquetas colectivas,  flipped classes o las conocidas maniobras  TGT (De Vries y Edwards, 1973). Los resultados son positivos.” (ver aquí)

Todo este nuevo mundo ya no tiene marcha atrás y los nativos digitales van a demandar cada vez más que lo que se enseñe en las aulas les atrape desde la emoción, pues el conocimiento en sí mismo está a mares en la red. Es más no tardará en llegar el momento en que cualquiera de nosotros lleve unas lentillas en las que con un simple pestañeo vea toda la información que necesite. Esto sin hablar del BIG DATA y todo el potencial que tiene. No se tratará de acumular conocimiento, ni siquiera conocer a la persona que más sabe; el futuro parará por saber gestionar y conectar esta información y la cantidad ingente de datos que vamos a generar.

Y así, teniendo bien claros estos conceptos, este profesor -convertido en persona de confianza-, será quien al participante de sus clases en el complejo camino del aprendizaje. Veremos una demanda cada vez más palpable de una educación hecha casi a medida, donde este facilitador / profesor tendrán que ayudar al alumnos a diseñar su propio itinerario formativo.

Será importante no confundir autoridad con autoritarismo para que ni el alumno se suba al a las barbas del docente, ni el profesor no sepa mantener su lugar.

Resulta fundamental que el profesor se aleje de los formatos en los que se le atribuía el poder y apueste por ser un catalizador. Desde ahí, se podrá sacar lo mejor de  sus pupilos. En este sentido, el arquitecto y profesor, Manuel Saga, afirma:

“(…) Recomiendo un acto de libertad: dejar de lado el chip de maestro y adoptar el de facilitador. El diseño de programas y planes docentes resulta toda una aventura cuando se piensa como una comunicación de doble sentido en la que el profesor facilita técnicas para que el estudiante genere su propio conocimiento, que el profesor recibe de vuelta.

La expresión gráfica quizás sea el mejor ejemplo de ello, una materia en la que el docente espera que gracias a unos instrumentos básicos, pero precisos, su estudiante le sorprenda con un ejercicio de rigor absoluto. Un profesor sorprendido es un profesor satisfecho.” (ver aquí)

 

2 Docencia de doble vía.

Sin lugar a dudas, la capacidad de relacionarse a nivel personal entre el alumnado y el profesorado debiera ser uno de los requisitos más valorados. Esta relación no puede quedarse sólo en las aulas, ha de ser una comunicación bidireccional y 2.0.

En esta línea, hace un tiempo leíamos una entrevista al famoso profesor Gerald Conti, en la que anunciaba su retirada del mundo docente, y decía,  “Para mí la educación debe centrarse en lo cualitativo y no en lo cuantitativo. La docencia no deja de basarse en las relaciones personales y en fomentar la curiosidad de los estudiantes. Una visión que he tratado de llevar a la práctica durante toda mi carrera profesional”.

Con ello, no tiene sentido seguir acudiendo a clase para soltar el rollo de la historia de la arquitectura o cualquier asignatura teórica. Desde hace muchos años, hay MOOCs buenísimos donde la teoría está explicada.

Algunas escuelas como la UFV se están poniendo las pilas con estos temas y el verano pasado ya hicieron íntegramente online su tradicional curso de verano SAW. El resultado, por lo que sabemos, fue un éxito rotundo.

Por otro lado, es evidente que no todo lo que hay que explicar en las aulas de arquitectura se puede encontrar en la red. Esto lejos de ser un problema es una excelente oportunidad para grabarlo y que el alumno pueda verlo tranquilamente antes de ir a clases.

Ver aquí varios canales de Youtube que nos pueden interesar dentro de la docencia de arquitectura.

Una vez en el aula, nos encontraremos con alumnos que ya se saben la lección, pero que pueden profundizar con debates. En este punto, la labor del profesor de arquitectura será más semejante a la de un guía o facilitador. En este espacio se trata de solucionar dudas y abrir nuevas vías de investigación. Es un cambio radical y está en la mano de cualquiera. De hecho, en nuestra humilde escala de Stepienybarno es lo que venimos haciendo desde hace años en nuestros cursos online. Y si lo podemos hacer nosotros que somos algo minúsculo en comparación a cualquier Escuela, ¡!qué no podrán hacer desde allí!!

3 Ser como juncos

Todo está por hacer. Los nuevos tiempos generarán profesiones que hoy no tienen nombre. Necesitamos una educación flexible y adaptable. No podemos preparar a los alumnos para lo que harán dentro de 10 años; pero sí les podemos ayudar a adquirir habilidades blandas para que hagan lo que hagan, les vaya bien.

En este sentido Santiago de Molina, apunta: “Decir que las profesiones del futuro no están aún inventadas resulta un cliché ocioso. Su posible enumeración es todavía imprecisa y en su mayor parte se encuentra orientada a campos tecno-futuristas: asesores de privacidad, especialistas en agricultura urbana, ingenieros de control del clima, fabricante de partes del cuerpo personalizadas, ingenieros de transporte inteligente, diseñadores de avatares holográficos, guías de turismo espacial, cultivadores de especies extintas, operadores de gusanos de vertedero… Sin embargo y entre todas esas labores de futuro, a menudo se olvida que una de las más arriesgadas y necesarias tal vez sea, (y como puede comprenderse se trata de una apuesta), la de la arquitectura.”

Pero más allá de todo ello, la red ofrece múltiples posibilidades y, desde hace más de 10 años, ya son más de uno los profesores que apuestan por una enseñanza expandida de arquitectura (ver el blog del profesor Santiago de Molina o el de José Fariña). Docentes que son capaces de contagiar su amor por la arquitectura y adaptarse a los tiempos que les toca vivir. Si la mayoría de los alumnos googlean sin parar y están en Instagram de manera natural ¿Qué sentido tiene que la propia Universidad siga en su cueva 1.0?

Para estar encima de la tarima hay que tener un alto  conocimiento sobre la materia a tratar, y haberlo preparado expresamente para la asignatura en cuestión. Parece evidente que un “maestro” no puede seguir en pleno siglo XXI sentando cátedra desde un púlpito inaccesible.  Lo malo no es que lo haga, sino cómo lo hace. Ya no son de recibo horas y horas de monólogo arquitectónico sobre el tema que interesa al profesor, en vez de pensar en lo que puede interesar al alumno.

Necesitamos profesores que sean capaces de dejar descansar su ego y que se pongan las pilas en nuevos métodos docentes. Profesores que no olviden que sus alumnos son nativos digitales y que hay que tratarlos como tales. Si los tiempos son líquidos y maleables, no podemos seguir con técnicas del pasado. Toca apostar por métodos docentes cercanos al mundo lean/agile. Si no somos como juncos, nuestros días estarán contados. Desde aquí sí que podremos soñar con alumnos bien formados que cuando desembarquen en la realidad de la profesión no sufran más de lo necesario.

Llegado este punto conviene rescatar las palabras del inventor del concepto de  “tiempos líquidos”, Zygmunt Bauman:

“Se ve a la educación más como un producto que como un proceso. Así la educación parece abandonar la noción de conocimiento útil para toda la vida para sustituirla por la noción de conocimiento de usar y tirar. Esa concepción es uno de los retos a vencer. La educación debería ser una acción continua de la vida y no dedicarse únicamente al fomento de las habilidades técnicas. Lo importante es formar ciudadanos que recuperen el espacio público de diálogo y sus derechos democráticos, para así ser capaces de controlar el futuro de su entorno y el suyo propio. Cuando el mundo se encuentra en constante cambio, la educación debería ser lo bastante rápida para agregarse a éste. Estamos ante la educación líquida”.

 

Así, debemos apostar por una Escuela de arquitectura que se baje del pedestal e intente hablar con sus clientes, l@s alumn@s, de tú a tú. Que no trate a los alumnos como si fueran seres indefensos a los que llenar de datos. La mayoría de la información ya está accesible en la red y de lo que se trata es de enseñar a aprender a los alumnos.

¿Cómo enseñar a aprender?

En este sentido, es muy pertinente el post de Enrique Parra publicado en el blog de Fundación Arquia: Preguntas que todo estudiante de arquitectura te hará, si le das la oportunidad (ver aquí).

Es importante que la universidad y sus estudiantes se encuentren lo más cómodos posibles. Por ello, si los estuantes de arquitectura son ya todos nativos digitales, poco sentido tendrá que los profesores no se pongan al día con el mundo 2.0.

Desde Stepienybarno ya hemos dado tres cursos para profesores (uno online para La Unviersidad de México, otros dos presenciales en la Universidad de arquitectura Francisco de Vitoria y en Escuela de arquitectura de Pamplona)  y creemos que hay mucha tarea que hacer por ahí.

Nuestra experiencia ha sido positiva y todo lo que sea acercar el mundo de los estudiantes a los profesores está muy bien.

“(…) La Universidad es una paradoja en sí misma: tan lenta en sus reacciones ante la realidad que es anacrónica, y tan rica que de su seno (estudiantes e investigación) surgen las ideas e inventos que encauzan el futuro. Debido a esto, se espera que ante la rapidez de los acontecimientos sean sus integrantes, su comunidad, tanto de profesorado como de matriculados, la que se mueva y así la lenta maquinaria universitaria llegue a cambiar. Lo triste es que no sucede así, es más, se castiga y se maltrata esos movimientos. Lo vemos con la lenta implantación de realidades tan asentadas ya en la sociedad como las nuevas tecnologías o las redes sociales, que apenas se tienen en cuenta en docencia ni, por supuesto, en difusión de resultados de investigación.”  Comentaba en un viejo post la arquitecta Blanca Espigares (ver aquí).

Así, mientras nos ponemos las pilas en nuevos modelos educativos y en aprender a sacar todo el potencia de la red, sería bueno no olvidar que los algoritmos cada vez son más potentes. En muchas Escuelas Online hay aplicaciones que te ayudan a diseñar el sendero educativo del alumno. Por todo ello, los profesores tienen que saber ocupar sus lugar y ayudar a que la tecnología no termine creando robots. Cada vez será más necesaria la presencia humana para dar calor y cariño a un mundo 2.0 que puede resultar demasiado frío y aséptico.

Necesitamos marcar un nuevo rumbo educativo de la arquitectura. Un nuevo paradigma en el que las Escuelas de arquitectura sean fundamentales entendiendo que ya no se puede hacer docencia sólo 1.0. La clave está en no perder la cabeza con lo digital y no anclarse a lo de siempre. Nos toca vivir un mundo hibridado y la reducción de arquitectura ha de respirar de esta sinergia que se puede (y debe) dar entre lo digital y analógico.

¿Vamos a ello?

Parte 1 de POR UNA EDUCACIÓN LÍQUIDA EN ARQUITECTURA  (ver aquí)

Autores del post: Stepienybarno _ Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó

Imagen de portada: Bruno Barnó Stepien (9 años)

Agnieszka Stepien y Lorenzo Barnó, montaron su estudio de arquitectura en el año 2003. Hasta la llegada de la crisis funcionaron como un “estudio normal”, consiguiendo ganar varios concursos y construyendo proyectos interesantes. En el 2009 se adentraron por terrenos entonces desconocidos. A día de hoy, su blog, Stepienybarno, es uno de los 5 blogs de arquitectura en castellano con más impacto en el mundo. A su vez, están detrás de varios proyectos online, además de ser los directores de este mismo blog o el blog de Fundación Arquia. Han dado multitud de charlas y cursos tanto de Identidad Digital como de Productividad en Colegios de arquitectos y Escuelas de Arquitectura. Acaban de publicar su primer libro: Eficiencia y Productividad en la arquitectura. https://regalosarquitectos.com/producto/libro-arquitecto-productivo/

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *