CONSTRUIR LO IMPROBABLE COMO SI FUERA POSIBLE.

 

En la última conferencia que dio Miguel Fisac en el Teatro Infanta Isabel el 13 de diciembre de 2004 con 91 años y la cabeza perfectamente lúcida, compartió una especie de testamento arquitectónico con el secreto para generar una buena arquitectura. Para Vitrubio en el siglo I la Arquitectura debía responder a tres cuestiones básicas para considerarse como tal: “UTILITAS” (cumplir un programa, servir a un fin), “FIRMITAS” (ser estable al paso del tiempo) y “VENUSTAS” (adentrarse en el misterioso mundo de la belleza).  Para Fisac, sin embargo, la buena Arquitectura debía responder a cinco preguntas que son una evolución de las de Vitruvio: “QUÉ” (que atiende a un acertado y útil programa de necesidades), “QUIÉN” (que presta atención a quienes la habitarán con todas sus dimensiones), “DÓNDE” (que entiende, respeta y pone en valor el genio del lugar), “CÓMO” (que se centra en la materialización de la idea construida) y finalmente un “NO SÉ QUÉ” (que distingue las obras que merece la pena visitar y retener en la memoria de las que no).

La obra de Antón García Abril y su Ensamble estudio son un “case study” del “Cómo”, que, con aparente sencillez y desnudez, pero con monumental esfuerzo e ingenio, abre de par en par las puertas del “No sé qué”. Su formación musical de conservatorio (es hijo de uno de los compositores y músicos más prestigiosos de España), y su talento para la narración visual, hace que muchas de sus obras además se conviertan en una bella historia de cómo generar y habitar un espacio del modo más inesperado y contundente. Su arquitectura es un invento permanente de imaginación utópica aterrizada sorprendentemente en materia.

Antón, inventa “formas de hacer las cosas” sin cesar. Disfruta y tiene talento imaginando cómo materializar ideas. En su Casa Hemeroscopium[1] el material son vigas de construcción de puentes que generan unas luces, unos voladizos y un espacio ante el que es difícil no rendirse. En la Casa Trufa[2] el sistema son balas de paja recubiertas de hormigón que tras ser retiradas construyen el espacio interior por substracción. En la sede de la SGAE[3] un imponente muro de inmensos retales de cantería de granito, apilados de forma azarosamente estudiada, se enfrentan a otro muro de plástico hecho con las antiguas carcasas de los CDs creando un espacio donde la conviven la incertidumbre con la serenidad y la naturalidad con la disparidad de lo impensable. En Teatro Telcel[4] son los palastros planos llevados a su límite desafiando a la gravedad y al sismo. En Can Terra[5] es la apropiación y colonización, como hace un cangrejo ermitaño apropiándose de las conchas vacías que encuentra en el mar, del espacio asombroso dejado por una mina de extracción de piedra. Austeridad material y espacio infinito para dar vida alternativa al pendiente Tindaya de Chillida. El Beartooth[6] la escultura “site-specific” del parque de Yellowstone explora el peso, el equilibrio y la mano invisible del hombre capaz de fabricar piedras descomunales utilizando el terreno como encofrado y erigir un misterioso nuevo Stonehenge en mitad de la nada.

Escuchar a Antón y estar un rato con él es siempre sorprendente, divertido y estimulante. Tan soñador como eficaz, ni perdona la siesta ni se está quieto nunca. Sabe buscar la grieta por la que colarse al reino de lo imposible. Las licencias de sus proyectos son un poema de poesía en prosa alegal, que tiene difícil interpretación y verificación de idoneidad porque plantea cosas que la ley nunca imaginó. El proceso constructivo de las obras son siempre un nuevo invento que se aparta de cualquier tradición y lo convierte en una aventura impredecible.

Al ver el resultado uno tiende a pensar: ¿cómo no se le ocurrió a nadie antes? Y acto seguido se da cuenta que hace falta un valor, un talento y una suerte que no son fáciles de conjugar en el mismo momento para que lo que en un principio parecía un divertido juego alocado se haya materializado.  Los espacios conseguidos no son los más cómodos ni convencionales, pero sí son los más sorprendentes y mágicos. Espacios que atrapan y rebosan el “No sé qué, que queda balbuciendo” del Cántico Espiritual de San Juan de la Cruz que citaba Fisac como la llave de acceso definitivo a la magia de la Arquitectura.

Foto de portada: Roland Halbe _ Hemeroscopium. Obra de Ensamble estudio.

[1] Casa Hemeroscopium: (Las Rozas, Madrid, 2.008) https://www.ensamble.info/hemeroscopiumhouse

[2] Casa Trufa: (Costa da morte, Galicia, 2010): https://www.ensamble.info/thetruffle

[3] Sede SGAE (Santiago de Compostela, 2007): https://www.ensamble.info/sgaeheadquarters

[4] Teatro Telcel (México DF, 2013): https://www.ensamble.info/telceltheatre

[5] Can Terra (Menorca 2018): https://www.ensamble.info/canterra-house-in-menorca

[6] Beartooth (Yellowstone Park, Montana, 2016): https://www.designboom.com/architecture/ensamble-studio-structures-of-landscape-tippet-rise-art-center-venice-architecture-biennale-05-30-2016/

Estudió arquitectura en la T.U. Darmstadt, (Alemania) y ETSAM (Madrid). Trabajó en cooperación, en Nicaragua del '95 al '97, y con Alberto Campo Baeza del '97 al '02 con quien fue coautor de la Caja General Ahorros de Granada. Participó en el plan estratégico de la Ciudad de las Telecomunicaciones de Telefónica en Madrid, entre otros proyectos. En ‘02 monta su estudio ARTEctura con obras tan variadas como el Edifico Minerva (c. del Amparo 103 junto a la Casa Encendida de Madrid), el Colegio Highlands los Fresnos (Boadilla del Monte), el plan de rehabilitación integral de la Ciudad de Aguarda (Pontevedra) “Cintura del Tecla”, o el Restaurante SOPA de Madrid entre otras. Formado en Coaching dialógico por el IDDI desde 2008 con especialización en desarrollo directivo y docente. Docente en proyectos en A.I. de la ETSAM, desde '02 y desde 2006 es profesor y director de la Escuela de Arquitectura de la UFV (Universidad Francisco de Vitoria).

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